Parkinson y Parkinsonismos

Parkinson y Parkinsonismos

Es una enfermedad crónica discapacitante y muy prevalente en Europa y los Estados Unidos

Su síntoma más relevante es la lentitud general. Se calcula que a partir de los 65 años, entre el 1% y el 2% de la población padecerá la dolencia.

¿Qué es la enfermedad de Parkinson?

También conocida como mal de Parkinson, se trata de una enfermedad crónica, progresiva y degenerativa debida a la falta de una sustancia llamada dopamina en el tronco cerebral, que lleva a que los pacientes afectados presenten tres síntomas básicos: temblores, rigidez y lentitud general.


https://medlineplus.gov/spanish/parkinsonsdisease.html

¿A quién puede afectar el mal de Parkinson?

La enfermedad de Parkinson puede iniciarse desde la segunda década de la vida hasta finales de la misma, con un pico máximo de prevalencia entre la quinta y la sexta décadas. Se puede decir que es un mito el que la enfermedad de Parkinson sea exclusiva de la vejez, dado que puede haber parkinsonismo infantil y juvenil.

¿Cuáles son los síntomas del Parkinson?

Los síntomas suelen iniciarse de manera lenta y progresiva; a veces el primer síntoma es un estado depresivo, una dificultad para darse la vuelta en la cama, para escribir o para ponerse los zapatos. En otras circunstancias son los familiares del paciente quienes notan que realiza todas las actividades un poco más lentamente de lo habitual: más tiempo al ducharse, al caminar, al escribir, etc.

¿Cuáles son las causas del Parkinson?

No se conoce con exactitud la causa de la muerte de las neuronas del tronco cerebral productoras de dopamina. Hay indicios de factores ambientales y genéticos que pudieran jugar un papel importante al respecto; sin embargo, en muchos pacientes no se encuentra ningún factor determinante.

¿Cómo evoluciona el paciente con enfermedad de Parkinson?

La esperanza de vida del paciente afectado por la enfermedad de Parkinson es igual a la del resto de la población si recibe el tratamiento apropiado; sin embargo, la calidad de vida disminuye a medida que la enfermedad avanza. La calidad de vida también dependerá de la manera como se haya tratado al paciente: tratamientos agresivos con altas dosis de l-dopa comportarán complicaciones en un corto plazo de tiempo, la mayoría de las veces imposibles de controlar con fármacos, lo que llevará al paciente precozmente a la cirugía del Parkinson. Tratamientos conservadores en fases iniciales con agonistas dopaminérgicos o inhibidores de la COMT retardarán la aparición de estas complicaciones, aunque se piensa que de un 20% a un 30% de los pacientes serán candidatos quirúrgicos.

Historia y tendencias actuales en el tratamiento del Parkinson

El mal de Parkinson fue descrito en 1817 por un médico llamado James Parkinson, a quien debe su nombre. Al principio, el Dr. Parkinson la llamó paralysis agitans, término que define los síntomas de la enfermedad, es decir, la asociación de lentitud con movimientos anormales.

En 1967 el Dr. Cotzias dio el siguiente paso importante en la historia de esta enfermedad: se dio cuenta de que al dar l-dopa (un medicamento) a los pacientes, estos mejoraban significativamente, debido a su falta de dopamina en el cerebro. Sin embargo, cinco años más tarde este medicamento decepcionó un poco a los científicos, ya que la mejoría experimentada iba acompañada de complicaciones: trastornos mentales, pérdida de eficacia del medicamento y movimientos anormales incontrolables. Por esta razón, se da un vuelco hacia la cirugía funcional del Parkinson.

En los últimos años los adelantos en el tratamiento del Parkinson se han producido en el ámbito quirúrgico y con la creación de nuevos fármacos que mejoran el estado del paciente sin tantas complicaciones: agonistas de la dopamina, inhibidores de la COMT y otros.


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